Bien venidos

En la década de los noventa puse en marcha mi primer Blog, en él, lo único que perseguía era publicar información que pudiese ser útil a mis seguidores. Posteriormente amplié la plataforma y le di una doble utilidad; por una parte que sirviera para ponerme en contacto con mis alumnos, facilitándoles el acceso a la información necesaria para seguir la asignatura de Electrotecnia y Electrificación, que impartía como Profesor del “Departamento de Ingeniería Rural”, de la Universidad Politécnica de Madrid, y por otra; información sobre la “Declaración de Bolonia”, es decir, reforma del Sistema Educativo, (un sistema que no fue entendido por la Universidad Española); amén de seguir con los artículos del anterior Blog.

A raíz de mi jubilación como Profesor, todo el anterior no tenía mucho sentido, así que aprovechando una oferta de IONOS, puse en marcha una nueva página Web, que se correspondiera con mi nueva situación: Profesor Jubilado y haber cesado en todos los cargos, en el ámbito profesional (Colegios, Asociaciones, Órganos Directivos, etc.).

Las páginas que ahora presento solo pretenden seguir dando “salida” a mis inquietudes personales, y servir de vínculo con las personas que puedan estar interesadas.

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EVANGELIO DEL DÍA
miércoles 4 Noviembre 2026 Lc 14,25-33

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío. »Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar". ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.» «Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío» Rev. D. Joan GUITERAS i Vilanova (Barcelona, España) Hoy contemplamos a Jesús en camino hacia Jerusalén. Allí entregará su vida para la salvación del mundo. «En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús» (Lc 14,25): los discípulos, al andar con Jesús que les precede, deben aprender a ser hombres nuevos. Ésta es la finalidad de las instrucciones que el Señor expone y propone a quienes le siguen en su ascensión a la “Ciudad de la paz”. Discípulo significa “seguidor”. Seguir las huellas del Maestro, ser como Él, pensar como Él, vivir como Él... El discípulo convive con el Maestro y le acompaña. El Señor enseña con hechos y palabras. Han visto claramente la actitud de Cristo entre el Absoluto y lo relativo. Han oído de su boca muchas veces que Dios es el primer valor de la existencia. Han admirado la relación entre Jesús y el Padre celestial. Han visto la dignidad y la confianza con la que oraba al Padre. Han admirado su pobreza radical. Hoy el Señor nos habla en términos claros. El auténtico discípulo ha de amar con todo su corazón y toda su alma a nuestro Señor Jesucristo, por encima de todo vínculo, incluso del más íntimo: «Si alguno viene conmigo y no pospone (…) incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío» (Lc 14,26-27). Él ocupa el primer lugar en la vida del seguidor. Dice san Agustín: «Respondamos al padre y a la madre: ‘Yo os amo en Cristo, no en lugar de Cristo’». El seguimiento precede incluso al amor por la propia vida. Seguir a Jesús, al fin y al cabo, comporta abrazar la cruz. Sin cruz no hay discípulo. La llamada evangélica exhorta a la prudencia, es decir, a la virtud que dirige la actuación adecuada. Quien quiere construir una torre debe calcular si podrá afrontar el presupuesto. El rey que ha de combatir decide si va a la guerra o pide la paz después de considerar el número de soldados de que dispone. Quien quiere ser discípulo del Señor ha de renunciar a todos sus bienes. ¡La renuncia será la mejor apuesta!