
En la década de los noventa puse en marcha mi primer Blog, en él, lo único que perseguía era publicar información que pudiese ser útil a mis seguidores. Posteriormente amplié la plataforma y le di una doble utilidad; por una parte que sirviera para ponerme en contacto con mis alumnos, facilitándoles el acceso a la información necesaria para seguir la asignatura de Electrotecnia y Electrificación, que impartía como Profesor del “Departamento de Ingeniería Rural”, de la Universidad Politécnica de Madrid, y por otra; información sobre la “Declaración de Bolonia”, es decir, reforma del Sistema Educativo, (un sistema que no fue entendido por la Universidad Española); amén de seguir con los artículos del anterior Blog.
A raíz de mi jubilación como Profesor, todo el anterior no tenía mucho sentido, así que aprovechando una oferta de IONOS, puse en marcha una nueva página Web, que se correspondiera con mi nueva situación: Profesor Jubilado y haber cesado en todos los cargos, en el ámbito profesional (Colegios, Asociaciones, Órganos Directivos, etc.).
Las páginas que ahora presento solo pretenden seguir dando “salida” a mis inquietudes personales, y servir de vínculo con las personas que puedan estar interesadas.
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En aquel tiempo, uno de la gente le dijo: «Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo». Él le respondió: «¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes». Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’. Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea’. Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’. Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios».




